[vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=»¿Y cuándo traerán los muebles?
Por Enrique Antelo» font_container=»tag:h2|text_align:center» google_fonts=»font_family:Hind%3A300%2Cregular%2C500%2C600%2C700|font_style:400%20regular%3A400%3Anormal»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/6″][/vc_column][vc_column width=»2/3″][vc_column_text]Recuerdo perfectamente el día que abrí aquel libro1. Sentado en una de las mesas de la biblioteca de la escuela de arquitectura, comencé a observar, fascinado, las fotografías de aquellos espacios vacíos, llenos de calma, austeridad y orden. Esas imágenes, que descubría aquella mañana de septiembre, durante mi segundo año de carrera, llegarían a influir, de manera determinante, en la forma en la que, hoy en día, concibo la arquitectura, y en el modo en que entiendo la vida. Permítanme que, mediante el relato de una curiosa anécdota, les hable de John Pawson.
***
Hace unos años, al enfrentarme a la prueba oral del último curso de inglés de la escuela de idiomas, me encontré ante los tres temas sobre los que podía conversar. Sorprendido, sonreí nervioso. Se presentaba ante mí la oportunidad de hablar acerca de algo que me apasionaba desde hacía mucho tiempo: la arquitectura minimalista. Lógicamente, lo escogí. Jugaba con ventaja.
Era evidente que no iba a resultar sencillo compendiar en unos minutos –y menos en inglés– un tema tan amplio. Sin dudarlo, pensé que lo mejor sería hablar de John Pawson, la persona que para mí representaba la esencia del minimalismo en arquitectura.
Eso sí, comencé explicándoles los orígenes de esta arquitectura. De cómo no puede entenderse sin la aparición del minimal art2 en la década de los sesenta del siglo pasado. Un movimiento que nace en Nueva York, en una sociedad marcada por la bonanza económica y por una fuerte crisis de valores; un movimiento que reaccionó ante el agotamiento de la modernidad y que se abrió camino en ámbitos como la escultura, la danza, la música, el teatro, el cine o la moda; que se expresó, principalmente, a través de la simplicidad de la geometría y de la austeridad del vacío; una corriente artística que centraba su atención en la percepción visual del espectador y las relaciones de la obra con el espacio que la contiene; y que renunciaba a cualquier contaminación sensualista del arte. Les hablé de algunas de sus figuras más emblemáticas como Robert Morris, Donald Judd o Sol LeWitt.
Hoy, habría añadido cierta reflexión de Barbara Rose –una de las primeras críticas que analiza el movimiento minimal–, que permite imaginar la relación que se establecía entre el espectador y la obra: “a pesar de encontrarse delante de algo que no es nada, [el espectador] experimenta algo, y normalmente algo que le inquieta bastante (…). Quizás lo que se siente es que, en contraposición a la plenitud florida y barroca de la angustiada generación anterior, la oquedad, la desnudez del vacío tiene una cierta expresividad conmovedora y acaso, ahogada” 3.
En cuanto a la arquitectura y al diseño minimalista, les comenté que también podíamos atisbar sus orígenes en los postulados de la Bauhaus4 y en los de algunos de los arquitectos que se encuadran dentro del llamado Movimiento Moderno5. Así, cite a Le Corbusier y a Mies van der Rohe. Si el primero, entre otras muchas cuestiones, proclamaba el purismo compositivo, al segundo se le atribuye la famosa expresión less is more –menos es más– que sintetiza, de manera extraordinaria, una buena parte del arte y la arquitectura del siglo XX, entendida como el desafío de conseguir emocionar con el mínimo número de elementos, sin recurrir a elementos decorativos y simbólicos.
Y a partir de aquí, me centré en la figura de Pawson. Intuía que hablándoles de lo que para él suponía la noción de simplicidad, podría llegar a transmitirles, de una manera precisa, las características y la esencia de la arquitectura minimalista.
Previamente, para entender ciertas actitudes de Pawson, era necesario reseñar algunos aspectos de su biografía. Les conté que nació en Halifax (Yorkshire) en 1949; que la tradición metodista de sus padres orientó una educación que puso el acento en los valores de la simplicidad y la modestia; que tras estudiar en el Eton College, en el ambiente de un internado tradicional, viajó durante un año por Oriente Medio, la India y Australia, recalando, en la última fase del viaje, en la ciudad de Nueva York; que, después de trabajar durante cinco años en el negocio textil familiar, se trasladó a Japón, dedicándose a la enseñanza como profesor de inglés en la Universidad de Nagata; que tres años más tarde, en Tokio, colaboró, durante varios meses, en el estudio del diseñador Shiro Kuramata, donde descubrió cómo resultaba posible experimentar de modo valiente con los materiales y la tecnología, sin sacrificar un ápice un espíritu de austeridad; y que, de vuelta en Inglaterra, y debido en gran medida a su experiencia con Kuramata, inició los estudios de arquitectura en la Architectural Association de Londres, a la aparentemente tardía edad de 30 años.
Y empecé a hablarles de cómo Pawson concebía el minimalismo. Cómo, para él, resultaba más conveniente abandonar la idea del minimalismo como estilo para, en lugar de ello, considerarlo como una manera de pensar acerca del espacio –sus proporciones, superficies, materialidad, y el modo en que deja pasar la luz–.
Cómo todo surge en torno a la estética de lo simple, pero no entendida como un mero efecto decorativo, sino como abandono de lo artificioso y lo superficial. Y que jamás debería de ser planteada como punto de partida, porque lograr esa simplicidad que consigue conmover sólo es posible tras un enorme esfuerzo.
Demasiados arquitectos tratan de materializar ideas minimalistas, pero sencillamente se basan en el principio de colocar pocas cosas. Sin embargo, la clave está en definir el espacio desde el concepto del diseño. Y los entornos realmente simples son el resultado de procesos arquitectónicos muy complicados. Como enuncia Donald Judd, el minimalismo es la expresión sencilla de un pensamiento complejo.
Si hubiese tenido la ocasión, me hubiese encantado hacer referencia a algunas ideas que Pawson publicaría posteriormente, a través de las cuales sigue reflexionando acerca del minimalismo y la idea de simplicidad. Hoy me tomo la licencia de incluirlas aquí: “el minimalismo no es la arquitectura de la abnegación, la privación o la ausencia: no viene definido por lo que falta, sino por el carácter acertado de lo que está presente y por la riqueza con la que se experimenta (…) El esplendor no proviene del acto de desprenderse, sino de experimentar lo que queda [de reducir los elementos en un espacio hasta que nada más pueda ser cambiado]. La gente tiende a centrarse en la idea de la renuncia, como si, en cierto modo, se tratara sólo de deshacerse de los muebles y pintar las paredes de blanco. De este modo, se pasa por alto el rigor del pensamiento que subyace a la propuesta (…) Para mí, el confort es sinónimo de un estado de total claridad donde el ojo, la mente y el cuerpo estén cómodos, donde no hay nada que cree distracción o desentone (…) ¿Acaso podemos desarrollar formas perpetuamente interesantes, que existan al margen de la influencia de la moda y del paso del tiempo? Esto es (…) lo que la estética de la simplicidad ofrece» 6.
Finalmente, les hablé de Phoebe Greenwood –su madre fue, durante diez años, compañera sentimental de John Pawson–. De los recuerdos que todavía guarda de la experiencia de vivir en cuatro casas diseñada por él: “contemplar aquellos increíbles atardeceres, deleitarme con las reacciones de mis amigos cuando veían por primera vez aquellas puertas que iban desde el suelo hasta el techo, odiar el silencio, y después llegar a amarlo poco a poco, observar con qué perfección una puerta se convierte en parte de una composición geométrica abstracta cuando se queda abierta y en paralelo a la pared, cómo la luz y las sombras se combinan infinitamente sobre cada superficie, cómo todo se vuelve azul y las formas se vuelven difusas a medida que desciende el crepúsculo, cómo todo lo que piensas parece absolutamente lúcido cuando te encuentras en uno de esos espacios y, cuanto más miras a las paredes blancas, más mundos e ideas se te rebela» 7.
Y así fue como, más o menos, traté de explicares en qué consiste el concepto de lo mínimo en la arquitectura. Algo que desde hace algún tiempo, también intento hacer con mis alumnos en aquella escuela en la que un día descubrí a John Pawson, para quien la arquitectura es la manifestación material de un modo de ser, en donde la forma no está sujeta a una tendencia concreta, sino que se adapta a un tipo de vida particular. Quizás la mía, en la que –al igual que en mis proyectos– sigue predominando el menos es más, lejos de lo artificial y lo superfluo.
Y es que la arquitectura de Pawson no se adecúa a todo el mundo, porque requiere cierto esfuerzo de voluntad. Así que como recuerda Phoebe, no es de extrañar que, cada vez que alguien visitaba su casa, inevitablemente surgiese una recurrente pregunta:
¿Y cuándo traerán los muebles?
1. John Pawson. Monografías de diseño contemporáneo. Barcelona: Gustavo Gili, 1992.
2. El término minimalismo aparece por primera vez en un artículo publicado por el crítico Richard Wolheim en la revista Arts Magazine, en enero de 1965, titulado Minimal Art.
3. ROSE, BARBARA. ABC Art. Art in America. Octubre 1965, p. 38.
4. La Staatliche Bauhaus (Casa de la Construcción Estatal), o simplemente Bauhaus, impulsora del Movimiento Moderno, fue una escuela de artesanía, diseño, arte y arquitectura fundada en 1919 por Walter Gropius en Weimar (Alemania). En ella, se defendía la unión de arte e industria, arte y vida cotidiana, usando la arquitectura como intermediaria.
5. En la historia de la arquitectura, el Movimiento Moderno comprende el período situado entre las dos guerras mundiales.
6. PAWSON, JOHN. La expresión sencilla del pensamiento complejo. El Croquis: John Pawson 1995-2005. Pausa para pensar. Madrid: El Croquis Editorial, 2005, nº 127, p. 6.
7. GREENWOOD, PHOEBE. Vivir en una casa de Pawson. John Pawson, temas y proyectos. Londres: Phaidon Press Limited, 2002, p. 63.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/6″][/vc_column][/vc_row]