[vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=»Objetos obsoletos
Por James Fisher» font_container=»tag:h2|text_align:center» google_fonts=»font_family:Hind%3A300%2Cregular%2C500%2C600%2C700|font_style:400%20regular%3A400%3Anormal»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/6″][/vc_column][vc_column width=»2/3″][vc_column_text]Al ser un extranjero, determinados “hechos mínimos”, los que están en estrecha relación con la idiosincracia de un país que no me ha visto nacer, pueden estar un poco sesgados. Cuando alguien decide trasladar su vida fuera de la que ha sido su cultura hasta la fecha, se convierte en una persona más sensible a todo lo que ocurre a su alrededor y que difiere de su cotidianidad previa. Si a todo eso le añadimos una pizca del “flâneur” que llevo instalado en un lugar privilegiado de mi ser, ocurre que tenemos delante a un observador a jornada completa.
Siempre me consideré un tradicionalista e intento atravesar la cuerda floja del mundo moderno con cuidado, tiento y moderación. Para daros un ejemplo estoy empezando a escribir esto en un tren tambaleante desde Madrid a Lugo usando papel y bolígrafo, aunque mi portátil no esté muy lejos de mi alcance.
La inspiración para este artículo llegó en la forma de un bonito reloj de bolsillo, con el que mi amigo me sorprendió durante el descanso de un partido de fútbol en el Anxel Carro, no hace mucho. Basta decir que fue un shock para mis ojos y me impactó cuando el precioso medidor de minutos salió del bolsillo ligado a este por una hermosa cadena. El reloj en cuestión era una herencia de un tatarabuelo y siendo yo amante de lo vetusto y un sentimental empedernido, me afectó, y me tocó esa cuerda en particular directamente ligada a la nostalgia.
Poder sostener algo que ha sido dejado en herencia de generación en generación es maravilloso pero abrumador a la vez. ¿Qué historias se esconderán detrás de esos objetos? Hablando por propia experiencia puedo decir que hace falta acopio de valor para aceptar un regalo tan preciado, valioso y significativo ¿y si eres tú el que lo pierdes? Me hago eco llegados a este punto de una de las escenas mas famosas de la película “Pulp Fiction” donde Christopher Walken da un discurso cautivador sobre el reloj de su tatarabuelo destacando el enorme valor que este tiene. No podría estar más de acuerdo con sus palabras.
Tal vez me he convertido en un cínico pero una observación que hice gracias a mi día a día como docente es que hoy en día ver un reloj en la muñeca de un adolescente es cada vez menos común. El otro día conté sólo tres relojes en una clase de 25 niños y me pregunté qué valor le darían ellos a la herencia de un reloj de bolsillo.
El concepto del tiempo ha ocupado en gran medida mis pensamientos recientemente, tanto si miraba extasiado el reloj de la cocina (tic, tac, tic, tac), como si era la pequeña esfera de mi muñeca la que acaparaba mi atención hipnóticamente. Ni que decir tiene que hoy en día es sumamente sencillo ser consciente de la hora y del paso del tiempo, siempre habrá algún dispositivo cercano que nos lo recuerde, (el ordenador, el móvil, el horno…) A menudo me siento víctima de algún tipo de tortura cuando me estoy relajando en la sauna y soy testigo de cada grano de arena que pasa por la estrechez del antiguo artilugio hasta que forma un montón de minutos, (ya van cinco, diez, quince)… Lo más triste de todo es que veo más que posible a un reloj de arena capaz de estar girando una cantidad de veces infinita riéndose y sobreviviendo mi existencia en esta tierra.
Un reloj de arena se ha convertido en una ofensa a la obsolescencia usado en el ambiente adecuado. Es concebible imaginar a alguien usando un móvil para poner el tiempo óptimo para un huevo pasado por agua pero prueba a llevarlo contigo al sauna. Debemos dar un paso atrás y admirar la longevidad de tales inventos y maravillarnos de su resistencia en la sociedad moderna.
Ahora, con tu permiso, iré a comprobar la hora en mi reloj solar y a programar mi gallo para despertarme por la mañana. [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/6″][/vc_column][/vc_row]