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JUAN CASAMAYOR. Un mapa de líneas abiertas.

Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma, ha sabido trazar un mapa familiar de caminos que se bifurcan y se encuentran, con el cuento como vía principal y lo fronterizo como una señal para moverse.
La cartografía de la editorial Páginas de Espuma se compone de una casa, de unos autores y de un catálogo. Es un mapa en el que hay dibujadas fronteras como en todos los mapas. Líneas que separan, líneas que obstaculizan el movimiento, líneas que dibujan caminos transitados. Pero, como todos los mapas, el de la editorial cobra vida cuando es tomado por unas manos que pertenecen a una mirada distinta. El recorrido que entonces se inicia, nos lleva a través de una geografía donde las fronteras se diluyen, no porque no existan, sino porque se han transformado en espacios de creación.
No me gusta lo equidistante, lo que está en medio de. Suena neutro, suena frío, suena quieto, dice Juan Casamayor, al inicio de la entrevista. Y con este comienzo, impactante, definitivo y repleto de interrogantes que se abren ante el lector – como en un buen cuento –, lo que hacemos es desplazarnos suavemente en el ambiente cálido de paredes con libros y voces con historias, huyendo de la ambigüedad y de las vías intermedias, que llevan, muchas veces, a puntos muertos.
El proyecto de Páginas de Espuma sigue el concepto de editorial fronteriza, en el sentido en que tiene varias orillas, reales, geográficas, pero también orillas simbólicas, de pensamiento y de ideas que se han ido creando en torno a la editorial. Ha conseguido aunar bajo un mismo trabajo, bajo nuestro catálogo, autores clásicos y autores contemporáneos – Poe, Chéjov, José María Merino, Andrés Neuman, Samanta Schweblin, Guadalupe Nettel – pero también, en el espacio contemporáneo nos gusta ser fronterizos en la medida en que hemos puesto en contacto, hemos puesto a convivir bajo un catálogo, a autores conocidos pero también a los autores que están empezando o son poco conocidos. Creo que es toda obligación del editor, dar a conocer o crear un gusto lector que no está creado, llenar un espacio que pretendemos que se vaya enriqueciendo con propuestas editoriales. En este sentido, lo fronterizo es bueno.
En ese mapa hay dibujadas fronteras como en todos los mapas, pero estas fronteras se diluyen porque se han transformado en espacios de creación.
Incluso hemos visto en la editorial algunos escritores que trabajan con un español fronterizo y hablo casi hasta de algo técnico, no se trata de crear un español estándar, ni siquiera una koiné, sino un español que está cerca de todos los españoles posibles; hay algunos autores muy conscientes de esa realidad, que su literatura es fronteriza a muchas orillas y a muchos países.
Límites que no son límites. Porque no hay nada como ser híbrido, como ser fruto del mestizaje; eso es lo maravilloso que ha conseguido la editorial y yo lo he aprendido, ya no solo como editor, sino como Juan. España y Latinoamérica. O mejor. España y los distintos países latinoamericanos. La única forma que hay de entender la complejidad y la variedad de Latinoamérica es, primero, teniendo en cuenta cada uno de sus espacios y después es viajar allí. Si tú quieres que tus autores lleguen allí no es suficiente con que tengas un buen distribuidor, sino que debes conocer al distribuidor en su oficina, debes conocer las librerías en donde se van a vender los libros, pero también tienes que hablar con el taxista, comer en un restaurante, darte un paseo por las calles… para conocer la realidad de esas ciudades, de esos países, de esas gentes, que es donde van a ir tus libros. Cuando todo eso lo vas absorbiendo y te va entrando por la piel, entonces piensas: es evidente que nunca voy a distribuir en Latinoamérica, voy a distribuir en distintos países de Latinoamérica. Y no hay otra. De esa primera vocación literaria llegaron a Páginas de Espuma escritores latinoamericanos porque nuestra editorial iba a publicar cuento y descubrimos después que había autores que nos gustaban y que no eran conocidos en España. A partir de ahí descubrimos que lo que había detrás era mucho, y así es como se ha ido creando esa editorial fronteriza con todos esos países y con España y en el fondo te das cuenta de que no hay orillas, que todo está diluido.
En ese mapa hay dibujadas fronteras como en todos los mapas, pero estas fronteras se diluyen porque se han transformado en espacios de creación.
El cuento como razón de existir y, a partir de ahí, nuevos trazados cartográficos que, lejos de disgregar a la editorial hasta el riesgo de perder su naturaleza, lo que han conseguido ha sido definirla más. Ampliar la mirada para crecer desde el origen. Hemos demostrado que podía existir un proyecto editorial independiente, sólido, de un tamaño mediano, que en ficción, únicamente publicara cuento. Es verdad que ha habido un crecimiento de lectores de cuentos, sin querer decir que haya un boom del cuento, para nada, pero sí que es verdad que han sido muchos factores que han contribuido: otras editoriales que también han trabajado cuento, toda la red de talleres y escuelas de escritura donde se trabaja mucho, y también las nuevas tecnologías que están emparentadas con nuevas formas de creación breves o formas de intercambio de literatura breve. Somos parte de un puzzle que ha difuminado fronteras. Dentro de la editorial ha habido también hitos pequeños que hemos alcanzado, porque poco a poco se ha ido llegando a autores a los cuales al principio no podíamos acceder y la editorial ha ido ganando solidez, capacidad, no solo de catálogo sino la capacidad de distribución, de promoción.
Las líneas que se entrecruzan en el mapa crecen y crecen manteniendo la idiosincrasia de la editorial. Por eso se pueden seguir caminos distintos, lecturas diversas, sin extraviarse.
A nosotros se nos identifica mucho con el cuento, una línea que ha seguido una evolución natural, casi instintiva, y luego está la línea de ensayo, nos interesa muchísimo toda una serie de textos que explican grandes obras de autores universales.
Páginas de Espuma es casa y es familia, en la cual se desvanece toda línea que cierra, que clausura, que detiene.

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